Diseño industrial curso cero

Publicado en Junio 2010

Es una de las últimas disciplinas en la industria y quizás una de las peor entendidas en España, el diseño industrial ha sido mi vida durante casi seis años y creo que puedo comentar tres o cuatro cosas sobre la profesión. Espero que sea de ayuda para futuros estudiantes y para empresarios que quieran lanzarse a desarrollar productos.

Diseño es una palabra que ha perdido todo su significado, todo el mundo la emplea en su campo y supongo que para cada uno significa una cosa. En realidad la raíz de diseño viene a significar dibujo, así que no nos aporta mucha información. Es mejor fijarse en las palabras que acompañan al término: diseño gráfico, diseño web, diseño de moda y diseño industrial, entre muchas otras combinaciones.

Industrial es una palabra que nos hace pensar en máquinas, tecnología e ingeniería. Tengo que reconocer que “Ing. téc. en diseño industrial” sonó muy bien la primera vez que lo oí y me pareció algo a lo que dedicar mi carrera. En mi cabeza resonó algo así como ingeniería divertida, un poco de matemáticas y seguro que algo de dibujar. En realidad deberían cambiarle el nombre por otro más adecuado como “desarrollo de producto”.

Un poco de historia

Partimos del arte, las artes aplicadas y los objetos industriales a principios de siglo. Un objeto artístico suele ser único, sobre todo si es antes del popart, y vamos a dejarlo para otro día. Luego tenemos las artes aplicadas, artesanía con poca producción pero seriada. En las artes aplicadas existían también los gremios de los que había que formar parte para conocer los procesos.

Por último los objetos industriales. Después de la revolución industrial, con el crecimiento económico y el auge de las clases medias los mercados estaban saturados de productos puramente funcionales, se necesitaba algo más para poder vender. Y oirás hablar de diseño social, sostenible y de crear un mundo mejor, pero la realidad es que el diseño industrial nació así. Miramos a los productos hinchados de los cincuenta que se vendían como pipas y eso es diseño industrial, al menos al principio.

Es muy importante el volumen de objetos producidos, la estandarización y la apertura de los procesos de fabricación para entender esta disciplina. Sin todas estas cosas dejamos de hablar de industria y entramos en el terreno de la artesanía o el arte. La tarea del diseñador desde el comienzo fue hacer que el stock desapareciera lo antes posible.
Hoy también podemos hacer más cosas.

El trabajo del diseñador industrial

El diseño cuando es honesto se trata de solucionar problemas y es el único tipo de diseño que me permite mi religión. Siempre partimos de un problema que necesita ser resuelto nacido de una necesidad real. La mejor forma de hacer diseño verde — sea lo que sea — es no traer al mundo productos que la tierra no puede absorber y no crear necesidades ficticias simplemente por vender. Ese trabajo ya lo hacen los publicistas.

Lo siguiente es hacer un estudio de campo probando todo lo que se acerque a la solución y que ya exista en el mercado. Hacer un estudio del arte nos ayuda a no cometer los errores de los demás y a no vender la misma cosa otra vez.

Hay que estrujarse el cerebro y plantear soluciones, vale todo. Vale hacer brainstormings, vale asociar ideas, vale preguntar al usuario objetivo directamente y sobre todo vale dibujar. El diseñador industrial como el arquitecto, el ingeniero o el artista tiene su propio estilo de dibujo. Es un dibujo expresivo pero correcto, que se entiende y que generalmente se realiza a tinta o con rotuladores. Hay que aprenderlo, al final pongo algunos libros de referencia.

Después de tener muchas ideas las presentamos al resto de especialistas. ¿Cuál resuelve mejor el problema? ¿cuál es mas fácil o más barata de fabricar? ¿como podemos optimizarla? Aquí hace falta gente de la industria, que conozca la maquinaria, gente que entienda la estrategia empresarial y gente que presupueste.

En la última etapa pasamos a modelar en CAD, hacer pruebas con en el ordenador mediante CAM y prototipamos con impresoras en 3D. El prototipado rápido es todo un mundo, hoy en día se consiguen calidades finales muy parecidas al producto final a precios muy bajos. Iterando con modelos refinamos el diseño y llegamos al prototipo para fabricación.

Algo que podemos extraer de todo esto es que la tecnología es cada vez más barata y sencilla, pero el objetivo no debe cambiar: hacer cosas que merecen existir.

Siempre me han interesado mucho los diseñadores japoneses por muchas cosas, pero la principal — si no hablamos de gadgets — es que en sus productos nada sobra. Siempre he pensado que hay una conexión entre ese afán por encontrar la esencia de los objetos que tienen y el shintoismo. Los shintoistas creen en los espíritus de la naturaleza y conecta con ciertos aspectos del animismo. Por supuesto que no hace falta hacerse shintoista para diseñar, pero es una idea que tengo siempre presente.

Sobre arte, sobre diseño

Para mí siempre ha habido dos tipos de diseñadores — a partir de aquí emplearé diseñador como diseñador industrial — los que conoces primero por su nombre y los que conoces primero por su trabajo. A los primeros los podemos llamar rockstars.

Entre los rockstar podemos citar al mas conocido de todos Philippe Starck o a Jonathan Ive, y también los tenemos nacionales como Jaime Hayón o Patricia Urquiola. También hay estudios que funcionan como rockstars pero en conjunto como por ejemplo Droog Design. Crean colecciones de productos y suelen llamarlos piezas. Tratando cada producto como pequeñas obras lo que se consigue es mucha atención mediática, al estilo de las colecciones de moda.

Hay empresas que han sabido ver muy bien la ventaja competitiva del diseño industrial y entre sus productos hay trabajo de clientes puro y duro, pero también hay piezas. Son productos que aparecen en las revistas de tendencias y se emplean como puente hacia nuevos clientes. Estos productos salen a menudo en pequeñas series, por lo que de industrial tienen poco, y con el tiempo firmas famosas compran sus derechos y terminan en tiendas para élites valiendo una fortuna.

¿Es todo ésto malo? Pues no tiene porqué. Muchas de las mejores ideas pasan a otros productos, como en la alta costura. El único problema que veo es que la gente confunda styling, tan sólo una parte del diseño industrial, con el todo.

En otro lugar podríamos poner a IDEO. Una empresa que lleva casi veinte años en el mercado y que se diferencia por enfocarse en la innovación, independientemente del producto. Su equipo está formado por ingenieros, gente de marketing, diseñadores de interacción, pero también pedagogos o especialistas en temas muy diversos. Es ese nivel interdisciplinar en el que nacen las buenas ideas.

El método científico, otra vez

Cuando estaba en la carrera y alguien me preguntaba: “qué hace un diseñador industrial” yo siempre respondía “pues todo”. Tenía parte de razón supongo, cualquier producto tiene que ser diseñado y todos son obra del diseño industrial.

Estoy convencido que muchos profesores no sabían nada de la profesión, ya que la mayor parte venían de otros departamentos y en general, de otra época. Un poco de dibujo técnico, un poco de materiales, un poco de arte, hablemos de la historia de las sillas, matemáticas, procesos de fabricación al estilo metalurgia… En ocasiones la suma de las partes no es el total, como en este caso.

Diseño industrial es una profesión que tiene que ver más con el proceso de desarrollo y menos con las particularidades de un sector. El diseñador es el medio para llegar al producto, qué producto sea es indiferente. De hecho, últimamente se habla mucho del high complexity design, que no es nada más que aplicar las técnicas de diseñador a resolver problemas como la masificación de las ciudades, el transporte de mercancías o la distribución de agua potable.

Vamos con la dura realidad

En España el diseñador industrial delinea plano o en mejor de los casos modela pieza en Catia o similares. El CAD es un sistema muy rígido para generar objetos y cuando se empieza por él y no por las necesidades del usuario el resultado no puede ser bueno.

También tenemos empresas haciendo sillas de una pieza, talladas a partir de árboles. Me dan ganas de llorar al ver algo así, es comparable a quitarles la piel a los animales para hacer abrigos. Pero seguro que quedan genial en las revistas de tendencias.

Y tenemos las agencias de publicidad haciendo campañas guerrilla. Paradójicamente son los que mejor entienden la profesión, con la salvedad de que sus productos son concebidos para morir en semanas.

Pienso en toda la pequeña y mediana empresa española y no sé porqué no demandan diseñadores industriales. Es toda una ventaja competitiva frente a productos baratos chinos. La mayor parte de los estudiantes que conozco acaban en la interacción y los multimedia. El tejido empresarial no quiere probar cosas nuevas y hay que ganarse el pan de alguna forma.

Cambiar los métodos de una empresa es caro y a la gente no le gusta el riesgo últimamente. No importa cuanto cambien el acrónimo I+D+i mas lo que sea, España e innovación es como agua y aceite. A mi sinceramente me da vergüenza.

Espero que esto haya servido como introducción y en futuros artículos plantearé algunas soluciones que se me ocurren. Intentaré profundizar más sobre el diseño industrial entre otros temas, a ver si conseguimos que se entienda de una vez.

Recursos

RapidViz: A New Method for the Rapid Visualization of Ideas
Uno de los mejores libros en el mercado para aprender a dibujar, pero sobre todo para aprender a comunicar tus ideas. Desde cero toca todo lo necesario para mejorar tu técnica al dibujar.

IDEO Shopping Cart
Uno de esos documentales que te hacen entender las cosas. En este programa especial la compañía IDEO rediseña un carrito de la compra en el menor tiempo posible.

Droog Design
Una de las grandes empresas del diseño conceptual. Droog siempre ha estado a la cabeza de la innovación y del inconformismo. Sus proyectos y sus libros siempre son interesantes.

Core 77
Página de referencia para diseñadores industriales, con noticias, concursos, un foro imprescindible e incluso búsqueda de trabajo y portafolios.

Makerbot
Bre Pettis es uno de los fundadores de Makerbot y un pionero del do-it-yourself. Su último proyecto es una impresora 3D muy barata y que puede ser montada por ti mismo. Una alternativa a productos mucho mas caros.

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Sobre el autor

Marcelino Llano

Marcelino Llano (Oviedo, 1984) es diseñador industrial, licenciado en comunicación audiovisual y un entusiasta de la web. Los últimos seis años ha trabajado como diseñador y UX.

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